Qué ocurre antes de una sesión de fotografía de marca personal
Cuando muchas personas piensan en una sesión de fotografía de marca personal imaginan algo muy concreto.
Un estudio.
Una cámara.
Un fondo bonito.
Algunas poses.
Pero en realidad, lo que sucede antes de una sesión de fotografía de marca personal es mucho más importante que lo que ocurre durante la sesión.
Porque la fotografía no crea identidad.
La revela.
Antes de una sesión suele existir un momento muy silencioso en el que una mujer empieza a preguntarse algo esencial:
¿Quién soy? y… ¿ Quién soy realmente en mi trabajo?
No a nivel superficial.
No a nivel de etiquetas profesionales.
Sino a un nivel más profundo.
¿Qué estoy construyendo?
¿Qué quiero transmitir cuando alguien se encuentra con mi trabajo por primera vez?
¿Qué tipo de presencia deseo habitar en el mundo profesional?
Estas preguntas rara vez aparecen cuando pensamos solo en “hacer fotos”.
Pero son las que transforman completamente el resultado de una sesión.
Cuando una identidad profesional todavía está en proceso de definición, la sesión suele sentirse tensa.
La persona intenta “salir bien”.
Intenta representar algo.
Intenta construir una imagen.
Cuando la identidad ya está habitada, ocurre lo contrario.
La sesión se vuelve sorprendentemente simple.
La persona no intenta parecer algo.
Simplemente se permite ser.
Y eso cambia completamente la calidad de las imágenes, no superficialmente en cuanto a edición.
En cuanto a verdad, profundidad, transparencia del Ser.
Esto es lo que hace que las fotografías tengan vida, salgan de la pantalla, se sientan y traspasen.
Por eso, en mi forma de trabajar, una sesión de fotografía de marca personal no empieza el día de la sesión.
Empieza mucho antes.
Empieza cuando una mujer decide mirar con honestidad su propio proyecto, su visión y la forma en que desea ofrecer su trabajo al mundo.
Empieza cuando aparece claridad.
Y cuando esa claridad existe, la cámara deja de ser el centro del proceso.
Se convierte en una herramienta al servicio de algo más profundo:
una identidad interna profesional que ya está viva.
Una identidad que traspasa la pantalla.
La fotografía final es la puntita del iceberg, lo que se ve.
Es el resultado de todo un camino.
Con visión,
Pau
En mi trabajo de fotografía de marca personal en Barcelona, la sesión nunca es el punto de partida. La imagen aparece cuando la identidad profesional ya está clara y encarnada.
Puedes explorar cómo trabajo este proceso aquí:
→ Fotografía de marca personal en Barcelona
Autora: Paula Eugènia — fotógrafa y fundadora de El Ojo de Venus